Hace más de 30 años nací en Santiago, en una familia de clase media, como se diría ahora, media emprendedora.
Mis padres son personas trabajadoras, que gracias a su esfuerzo han logrado tener una buena situación y darnos buena educación a mi y a mis hermanos.
Para proteger, en este caso a los culpables, utilizaré un nombre de fantasía, así tranquilamente podré contar mi historia. Digo tranquilamente, porque estoy en medio de un juicio y por lo tanto, mientras la justicia no lo encuentre culpable, él es aun inocente.
Como varias niñas de familias conservadoras, fui criada bajo la religión católica, siempre poniendo a la familia como el pilar de la sociedad.
Desde pequeña aprendí a luchar por mis sueños, deseos, proyectos o ideas, lo que me transformó en una mujer muy fuerte y muy determinada.
Podría decir que tuve una infancia feliz, como cualquier niña, tuve muchas amigas y amigos, los cuales aun mantengo. Amaba el deporte, el arte, como también los estudios.
Estudié en una de las mejores universidades del país y fui cuarta en mi promoción. En el ámbito laboral, también tuve mucho éxito, teniendo una carrera sumamente exitosa.
En el amor, estuve con hermosas personas, con quienes aprendí muchas cosas y con las que aun mantengo comunicación, lo que me dice ser una buena ex.
Desde que comencé a salir, en algunos momentos, el compromiso me aterrorizaba, estaba tan enamorada de mi libertad, que solo pensar en casarme o en compartir mi vida con otra persona, me hacia huir de forma inmediata, hasta que llegó él, quien no solo juró ante Dios y la Iglesia estar conmigo toda la vida, sino causó el dolor más grande de mi vida.
A él lo conocí cuando era muy joven, pero nos enamoramos o más bien yo me enamoré pasado los 25 años, cuando me consideraba madura.
Él es un hombre encantador y eso hizo algo en mi. Dejé todo por él, mi carrera, mi vida, mis sueños, porque mis sueños estaban en él.
Después de varios años de matrimonio, todo se terminó, aun nose porque, pero dentro de la pena y el desconcierto, recibí un terrible diagnostico, había sufrido violencia intrafamiliar, psicológica. Si, una mujer profesional, exitosa, que ha viajado por el mundo, de buena situación económica. Si, una mujer como cualquiera, pero que la sociadad etiqueta que no puede sufrir violencia.
La violencia no discrimina género, educación, status, porque tal cual como me dijo mi psicólogo el cerebro no entiende el idioma del corazón.
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